SOMBRA

Cerca de las montañas arco iris, en el reino del Rey Azul, habitaba una bella princesa llamada Ambros. A pesar de gozar de buena salud y estar rodeada de riquezas, la joven no era feliz. Se había vuelto huraña y desagradable, porque según decía, las personas estaban llenas de defectos. Sus padres estaban bastante preocupados, en razón a que ya pronto cumpliría los dieciocho años, edad en la que por tradición, debía casarse.

Según la muchacha, los sirvientes de palacio eran todos unos inútiles, y para demostrarlo, se las arreglaba para encontrar polvo en algún rincón, descubrir una hormiga ingresando a su habitación, una estría en su vestido, el pan duro, la sopa muy aguada, el té muy frio. También se quejaba porque algunos de sus lacayos producían sonidos rugosos con sus sandalias al caminar.

Llegado el momento, el rey ofreció un banquete en palacio, con el fin de encontrar al hombre indicado para su hija. Se presentaron nobles y príncipes en edad de contraer nupcias, quienes quedaban fascinados al ver que la princesa era como una delicada gota de rocío, concebida por un soplo de aire iluminado por el sol.

Reunidos en el salón principal, los príncipes comenzaron a presentarse uno por uno, con la firme intención de someter el indomable corazón de la bella Ambros: el primero en presentarse fue el príncipe del reino de Ziran, un hombre fuerte y valiente. Un firme candidato según su padre, el rey. Sin embargo, ella lo rechazó porque tenía la nariz grande y aguileña. «Parece un pájaro» murmuró ella con desdén. Lo mismo sucedió con el príncipe heredero del reino de Nenoa: era un hombre muy apuesto, de tez blanca y refinada, pero para Ambros, era de muy corta estatura. «Yo no me caso con un enano», gruñó con brusquedad, sin importar que el hombre le escuchara. El príncipe de Rajoe hizo su aparición con gran presencia y gallardía, sus dientes eran blancos como perlas, pero la princesa al verlo susurró: «Este hombre es muy orejón». Y así, la joven desdeñando uno por uno a los apuestos pretendientes, se quedó al final con un hombre de modesto vestir, de aspecto poco agraciado, y quién se presentó como un campesino de la región. El hombre que dijo llamarse Zul, y quien había observado con detenimiento a la mujer, para sorpresa de todos, dijo a la princesa:

—Tú no eres perfecta. Cuando esta noche exhale su último suspiro, con el primer atisbo dorado del sol, te acompañará una parte de ti misma.

La mujercita un tanto extrañada, lo miró con desdén, luego lo ignoró, y enojada salió rumbo a sus aposentos, mientras el rey Azul ordenaba expulsar de palacio al atrevido hombre.

Al día siguiente, la damisela se levantó de su cama y abrió las puertas de su balcón, dejando que el sol acariciara su piel, con su cálido aliento. Unos segundos después, volteó su cuerpo, y horrorizada vio como en el piso había una entidad oscura pegada a la superficie, que imitaba todo lo que ella hacía. Trató de correr para evadir a la criatura, pero ella, adherida de alguna forma a sus pies, la seguía a todas partes, proyectándose a veces en la pared.

—¿Quién eres? —preguntó la asustada princesa.

—Soy tu cobardía —respondió una voz igual a la suya.

—¡Por qué me sigues! —gritó la bella damita, un poco irritada.

—Porque soy tu rabia.

—¡Te ordeno que te vayas!

—No. Porque soy tu arrogancia.

—Te digo que salgas de mi habitación, ¿entiendes?, esta es mi habitación.

—Te entiendo, porque soy tu egoísmo.

—¿Por qué eres más delgada que yo? —preguntó, viendo que la entidad era muy estilizada.

—Porque soy tu envidia.

—¡No te soporto!

—Es porque soy tu intolerancia.

Ante los gritos de la soberana, algunos de los sirvientes llegaron corriendo a socorrerla, pero pararon en seco al ver en el piso la mancha oscura que se apegaba a la mujer. Atemorizados, retrocedieron y fueron a contar al rey, lo que habían visto. El rey, alarmado por esta clase de brujería, decidió encerrar a la muchacha en su propia habitación en cuarentena, hasta encontrar alguna solución al problema.

Algunos días murieron sin remedio, hasta que el rey recordó a aquel desaliñado campesino, que había pronunciado aquellas extrañas palabras a su hija. Enfadado, ordenó que lo trajeran a los aposentos de la princesa, donde le preguntó:

—¿Eres tú el hombre que ha embrujado a mi niña?

El humilde hombre miró con cariño a la princesa, y percibiendo en sus ojos un parpadeo azul de entendimiento, dijo:

— Si estás todo el tiempo acusando a los demás de los defectos que anidan en tu interior, solamente verás tu sombra. —Y haciendo una pausa, luego agregó—: Cuando aceptamos nuestros impulsos más oscuros, descubrimos que ellos también forman parte de nosotros mismos. Solo integrando las imperfecciones a nuestra conciencia seremos en verdad perfectos.

La muchacha que no era tonta, comprendió el mensaje en el fondo de su corazón. Acabó deslumbrada con la sabiduría de aquel hombre, y sin dudarlo, dijo a su padre:

—Lo quiero a él como mi esposo.

El rey, por completo confundido, todavía analizando las nebulosas palabras del campesino, le preguntó:

—¿Cómo dijiste que te llamabas?

—Soy Zul, el mago, y mi destino es estar con la princesa —dijo el extraño hombre, y luego dirigiéndose a la joven, agregó—: y tú Ambros, que has aprendido la lección, estás predestinada a acompañarme por siempre, pues tú y yo somos luz y sombra.

Con el consentimiento del rey, ese mismo día se celebró la boda de Ambros con el mago Zul, cuyas almas al besarse se fundieron en una descarga de destellos y reflejos, que cruzaron los umbrales de la tierra.

A partir de ese momento, toda la humanidad pudo ver su silueta proyectada, en señal de que somos seres de luz, pero todos tenemos sombras oscuras, que debemos aceptar con humildad.

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3 comments on “SOMBRAAdd yours →

  1. Me remonté a mi niñez cuando los cuentos infantiles llenaban mi alma y mi corazón. Creo que lograste perfectamente el objetivo. Es un cuento que te atrapa de principio a fin , muy bien escrito, el lenguje utilizado es adecuado para este tipo de prosa, además está indicado para todos los públicos y lo mejor es que deja enseñanza.
    Como siempre, tus cuentos son de lo mejor. Felicitaciones

  2. Aquí con todos los escritores, comentamos:
    EXCELENTE COMO SIEMPRE. NOS ENCANTÓ.
    1) Apegar no nos gusta, sobra
    2)Al finalizar no decir la palabra defectos. Ya se asume
    3) No seria bueno cambiar a algunos de los dos Zul y Azul?, para que no se oiga cacofónico?

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