Como comentar los Textos

Primera lectura

Se debe realizar primero una lectura normal, rápida, como simples lectores. Se trata de una aproximación, de una lectura más intuitiva que analítica para adentrarse en la historia.

Segunda lectura

A continuación, ya con lápiz y papel a mano para tomar notas sobre todo lo que se considere pertinente, empezarían lecturas más detalladas (generalmente consiste más en volver sobre un fragmento específico que en una lectura completa), reflexionando sobre los aspectos que hay que comentar:

1. La forma

Reflexionar sobre: (Se recomienda una lectura en voz alta)

  1. Puntuación, lectura fácil o difícil, la sonoridad del texto y el ritmo.
  2. Los diálogos.
  3. El lenguaje y recursos del lenguaje (incluidos los recursos gráficos).
  4. El narrador, tono.
  5. Las descripciones y la atmósfera.
  6. Los personajes
  7. Repetición de palabras, estructura de las frases.
  8. Lo que se destaca positivamente y lo que se podría mejorar.

2. El contenido

  1. Valorar la historia en sí misma:
  2.  Lo que se ha entendido de la historia.
  3. Lo que se siente con la lectura.
  4. Si aporta algo.
  5. Lo que se piensa de los personajes (la evolución, la caracterización, sus reacciones, su participación en la historia…).
  6. Lo se opina de la trama.
  7. Finalmente, lo que se destaca positivamente y lo que se podría mejorar.

3. Comentario personal

  1. Puede servir para añadir una nota, una idea, un apunte, una sugerencia. Podría darse el caso de que la historia esté bien, pero que quizás tiene más cabida en un tono cómico, o desde el punto de vista de un narrador en primera persona, o incluso que tenga un final distinto. También compartir una emoción se haya sentido, o contar una anécdota a propósito del texto leído. En fin, es un comentario personal y LIBRE.

 

Para tener en cuenta:

 

Mostrar vs. Contar

He aquí uno de los ABC de la escritura, que se puede resumir en la genial frase de Chejov: “No me digas que la luna brilla, muéstrame el brillo de la luz sobre cristales rotos”. Bastante sencillo de ver desde fuera, aunque no es tan fácil hacerlo como escritores. ¿Cómo se sabe cuándo un texto está contando en lugar de mostrar? Cuando se encuentran con demasiadas expresiones como “María se enfadó mucho con él, sentía mucha rabia” en lugar de “María le lanzó una mirada llena de rabia y salió dando un portazo”, o “La casa abandonada nos daba mucho miedo” en vez de “La casa parecía haber sido abandonada tiempo atrás y nos la encontramos vacía, a oscuras, envuelta en un silencio demasiado profundo en medio del cual no podíamos evitar la sensación de que alguien nos estaba observando”, por poner un par de ejemplos.

Síntesis

La capacidad de resumir, de ir al grano, es un rasgo a destacar en cualquier escritor. En un relato corto no hay lugar para disertaciones. Lo accesorio mejor que se quede fuera. Así que, realmente, tras leerlo un par de veces, ¿le sobran cosas? ¿Esa descripción o ese recuerdo del personaje son realmente necesarios para contar la historia? O, por el contrario, ¿todos los datos son necesarios, tanto para la trama como para la atmósfera? Para resumir, de nuevo dice Chejov: “Si al comienzo de un relato se ha dicho que hay un clavo en la pared, ese clavo debe servir al final para que se cuelgue el protagonista”

Atmósfera

La atmósfera que se respira en un relato, su ambientación, se consigue a través de muchos elementos. Las descripciones, las sensaciones (los cinco sentidos), el lenguaje apropiado, el tono… Cuando se lee el texto, ¿se ha recreado una atmósfera y, sobre todo, que se trata de la atmósfera adecuada para lo que se está contando? No sirve de nada crear una atmósfera de terror si lo que se está contando se supone que tiene que enternecer.

Género, tono y lenguaje

Al igual que el punto anterior, el tono y el género de un texto tienen que ser coherentes con la historia. Está claro que no se empleará el mismo tono, ni el mismo lenguaje para una historia de terror que para una aventura para niños.

El ritmo y la construcción de las frases

Cuando todas las frases de un relato tienen una cadencia similar, puede afectar al ritmo y convertirse en algo monótono, como el sonido de un tambor. A no ser que se busque dicho efecto por un motivo intrínseco de la historia, la longitud de las frases y su construcción deben variar de vez en cuando.

El ritmo y la acción

El ritmo, además de en la forma de las frases y los párrafos, también se puede medir a través de la acción. Qué ocurre en la historia, su cadencia o velocidad, los diálogos (que aceleran el ritmo), las descripciones y los recuerdos (que lo frenan). Todo ello va definiendo el ritmo del texto. ¿Cuál es el ritmo correcto para un relato? Eso depende un poco de lo que se quiera transmitir y cómo, pero también debe ser coherente con la historia e intentar ser constante a no ser que exista una justificación para cambiarlo.

Sonoridad

La sonoridad de un texto se detecta sobre todo al leerlo en voz alta. Es esa sensación en el oído de que las palabras fluyen, como si cada una de ellas estuviera en su sitio y, si se cambiara por algún sinónimo, seguramente no funcionaría del mismo modo. Como ejemplo, un fragmento del libro La Reina del Sur, de Pérez Reverte: “Teresa Mendoza lejos de Sinaloa. Sola con ese de Soledad. Días iguales a otros hasta que dejan de serlo. Lo inesperado que se presenta de pronto, no con estruendo, ni con señales importantes que lo anuncien, sino deslizándose de forma imperceptible, mansa, del mismo modo que podría no llegar”. Claro que no todo el mundo va a escribir textos como éste, ni siquiera todos los fragmentos de dicho libro suenan así. Entonces, ¿cómo saber cuándo un texto no tiene una buena sonoridad? Cuando al leerlo se siente que las palabras se pelean entre ellas, se tropieza la dicción o molesta en el oído. Y, por supuesto, cuando hay rimas molestas o demasiadas repeticiones (no buscadas) de las mismas palabras y sonidos.

Punto de vista

Si el punto de vista es adecuado para lo que se está contando o habría otra posibilidad más interesante. Si el narrador está bien construido, o si es mejor en primera persona, etc. Si emplea el lenguaje de narrador o del autor y cosas por el estilo.

Descripciones

¿Las descripciones que hay son necesarias? ¿De verdad aportan valor al texto y no son meros ornamentos? Hay que recordar que en relatos breves, cualquier elemento accesorio está de más. ¿Se trata de descripciones tópicas o planas? Describir a un personaje con rasgos comunes que podría tener cualquier otra persona, generalmente no sirve de mucho, a no ser que lo que se intente sea remarcar su mediocridad. Siempre será más interesante describir aquello que diferencia a un personaje, al lugar o lo que sea que se esté describiendo, lo que lo hace único y diferenciable. Así se mostrará más claramente ante los ojos del lector. Además, en caso de que se describa a través de metáforas, ¿son éstas originales? Hoy en día, decir “sonrió y dejo ver unos dientes blancos como perlas” es caer en un cliché.

Estructura

Presentación, nudo y desenlace. Pensar si estas tres partes duran lo que tienen que durar y comienzan o terminan en el momento oportuno. Muchas veces se hacen introducciones innecesariamente largas cuando, arrancando el texto unas frases después, seguramente ganaría fuerza e intrigaría más al lector. Lo mismo ocurre con los desenlaces cuando se pasa de largo y se termina por aburrir con explicaciones que no vienen al caso.

Conflicto

¿Existe un conflicto en la historia? ¿Hay historia? Esto no quiere decir que todos los relatos tengan que hablar de luchas y enfrentamientos, sino del conflicto en otro aspecto.

Intriga

Parece una tontería pero a veces una historia, por muchos motivos, no engancha. A veces carece de interés, pero seguramente se deba a una estructura errónea, a un mal desarrollo, a un enfoque o un punto de vista mejorable. Entonces ¿Intriga lo que ocurre o no? ¿Por qué?

Expectativas

Incluso en casos de textos breves, al empezar una historia se generan expectativas, se abren tramas que deben ser cerradas. Esto no quiere decir que no puedan escribirse historias con finales abiertos, pero si se abre alguna trama o se crea alguna expectativa, debe concluirse de alguna forma o el lector se sentirá decepcionado.

Personajes

¿Están bien construidos y caracterizados? ¿Tienen su propia voz? ¿Una función clara en la historia? ¿Están justificadas sus acciones, sus cambios? ¿Se presentan de forma clara?

 

 

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